Lunes 03 de marzo de 1997, Buenos Aires, República Argentina

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VIVE EN LA AMAZONIA VENEZOLANA

Hallan a una mujer raptada por indios hace 65 años

Fue secuestrada por ianomamis en 1932, cuando tenía 13 años · La obligaron a casarse dos veces · La encontraron dos periodistas de un diario de San Pablo




Historias de dos culturas








Las historias de cautivas e indios parecían ser patrimonio del siglo pasado. Pero a veces los hechos indican lo contrario: una mujer -que pasó casi 65 años secuestrada por los indios del Amazonas- fue encontrada el 14 de febrero por dos periodistas brasileños en la selva venezolana. Ella dice que sueña con volver al Brasil.

Se trata de Helena Valero de 77 años que fue raptada el 26 de noviembre de 1932, cuando tenía 13 años.

Aquella lejana mañana, tres grupos de indios ianomamis atacaron a flechazos la canoa en la que viajaba con su familia por el Río Negro en la Amazonia brasileña.

Las flechas con curare, el legendario veneno manipulado por los indios de la región, dieron en sus blancos. Los padres de la chica fueron alcanzados. La misma Helena, quien permaneció en la embarcación fue herida y capturada por los indígenas. Así comenzó su historia que todavía no concluyó.

Helena habita una choza de hojas de palmeras en la confluencia de los ríos Orinoco y Ocampo, en medio de la más absoluta miseria. Su único confort es una red que usa para protegerse de los mosquitos, que abundan en la zona, explica la crónica publicada ayer por el diario O Estado de San Pablo.

Está ciega. Y a la largo de su vida tuvo cuatro hijos, dos de los cuales murieron. La cuida Anisia, una india brasileña de la etnia aurete.

Se casó dos veces contra su voluntad. Fue tomada como trofeo de guerra entre grupos indígenas rivales y cambió varias veces de comunidad.

El coraje de volver

Incluso intentó huir, en 1956. Ayudada por un transportista de maderas, llamado Joao Eduardo. Así llegó a Manaos. Pero fue rechazada por sus hermanos.

Notó que sus hijos eran discriminados, por eso finalmente decidió volver a la selva. Pensó que para volver a estar entre los blancos ya era demasiado tarde.

Habla un portugués clásico y refinado. Producto de los años que pasó en su niñez junto a los curas salesianos, con quienes dice que se educó.

Con una lucidez que maravilla, la anciana dice que su sueño es regresar a la civilización en el Brasil, para terminar allí sus días. Teme ser devorada por las onzas, felinos que abundan en la selva.

La historia de Helena es de película. Luego de su convalecencia, fue incorporada a la comunidad indígena donde las mujeres tiene poco más valor que las cosas.

Su deseo de retornar al Brasil fue escuchado por los periodistas, quienes consultaron al jurista brasileño Dalmo De Abreu Dallari. El especialista afirmó que "el gobierno tiene la obligación de repatriarla y darle toda la asistencia necesaria".

El caso de Helena Valero fue citado en las principales publicaciones de antropología. La mujer está considerada como uno de los principales eslabones de la cadena entre el mundo de los ianomami y la civilizaciuón moderna.

El equipo del diario paulista, integrado por Ulises Capozoli (redactor) e Itamar Miranda (fotógrafo), halló a la mujer por casualidad. El grupo buscaba a la india Yamira que hizo el recorrido inverso al de Helena: volvió con los ianomamis tras estar casada con el antropólogo norteamericano Keneth Good, con quien tuvo tres hijos y vivió en los Estados Unidos.