Prosperidad, para pocos
En los Estados Unidos la prosperidad no es un sueño alcanzado por todos. A pesar de que la economía se encuentra en el ciclo de expansión más largo de su historia, la tasa de miseria sólo ha disminuido marginalmente.
Se calcula que en la actualidad existen más de 35 millones de personas (el 13 por ciento de la población estadounidense) viviendo por debajo de la línea oficial de pobreza, calculada en 16.400 dólares anuales.
Los cinturones de pobreza no solamente se encuentran en las grandes ciudades, como Nueva York, Los Angeles, Chicago o Filadelfia, sino también en zonas rurales. La región de los montes Apalaches es la más atrasada de todas, donde se estima que un 30 por ciento de sus habitantes son analfabetos funcionales.
En estados como Kentucky hay un millón de personas que no puede comprender lo que lee o hacer cálculos elementales.
En los Apalaches, que atraviesan estados como Virginia o Tennessee, entre otros, la mayoría de los pueblos no tienen infraestructura sanitaria, según datos del Hocking College (un instituto que se dedica a estudiar estos casos).
Una situación similar se repite en zonas del llamado "Sur profundo". Por ejemplo, en East Carroll, Luisiana, un 52 por ciento de los hogares vivían en 1993 por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con información del último censo.
Según datos oficiales, un 26 por ciento de la población negra es pobre. En una situación similar se encuentran un 27 por ciento de hispanos y un 11 por ciento de blancos.
De acuerdo con datos suministrados por organismos de las Naciones Unidas, los Estados Unidos tienen el mayor índice de pobreza de los 18 países más industrializados. Se estima que uno de cada cinco niños crecen en esa situación.