Un auto pasa y emite una nube espesa de humo. El peatón que queda envuelto por esa masa tan amorfa como espesa siente bronca e impotencia, porque lo que sale de ese caño de escape no debe ser nada bueno. La sanción de la Ley del Aire apunta a afinar los controles y también empieza a reparar una falta de la Ciudad, la no implementación de la Verificación Técnica Vehicular. Lo que queda esperar es que los plazos no se extiendan eternamente, la ley se reglamente y se sancione a quien no la cumpla. Y que, además, se aplique tanto a una moto como a una gran industria.