La Argentina volvió a salir mal parada en una encuesta mundial. Esta vez una referida a la competitividad de las economías de un conjunto de países realizada por el Instituto de Managment y Desarollo (IMD) ubicado en Suiza, y que aquí lo representa la Universidad Católica Argentina.
Según la edición 2008 del Anuario de Competitividad Mundial del IMD, la Argentina
descendió un puesto (del 51 al 52) en un ranking de 55 países. Dentro del continente americano, el país más competitivo resultó Estados Unidos (primero a nivel mundial), seguido de Canadá en el puesto 8. En el contexto Latinoamericano el país mejor ubicado es Chile en el puesto 26. Le siguen Perú en el 35, Colombia en el 41, Brasil en el 43, México el 50 y Argentina en el 52, superando en la general sólo a Sudáfrica, Ucrania y Venezuela.
La caída de la competitividad de Argentina en esta última encuesta, no se debió a la caída aislada de algún factor en particular, sino al descenso conjunto de los cuatro componentes que miden la competitividad: Desempeño Económico, Eficiencia Gubernamental, Eficiencia Empresarial e Infraestructura.
El "Desempeño Económico" ha mostrado una disminución del puesto 34 al 37, siendo sin embargo el componente que posee mejor performance de los cuatro. Dentro de este componente se destacan como fortalezas el bajo costo de vida en comparación internacional, el tipo de cambio y la flexibilidad de la economía frente a los cambios.
Se manifestaron como debilidades el nivel de precios al consumidor, el coeficiente de apertura de la economía, la tasa de empleo, la inversión directa en el extranjero y el producto per capita.
En cuanto a la "Eficiencia Gubernamental", ésta descendió un puesto, pasando del 53 al 54. Dentro de las fortalezas argentinas en este rubro se destacan, la tasa de interés de corto plazo, la carencia de problemas por envejecimiento de la sociedad, el volumen de los subsidios en relación al PIB y el superávit fiscal en relación al PIB. Por otro lado, dentro de las debilidades, figura el riesgo país, los efectos de los controles de precios, el elevado costo de capital, las distorsiones que generan los subsidios del Gobierno y el acceso a los mercados de capitales.
Los dos componentes restantes, "Eficiencia Empresarial" e "Infraestructura" también
han presentado caídas y permanecen en niveles bajos.