Jueves 17 de octubre de 1996, Buenos Aires, República Argentina

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En "El día que Maradona conoció a Gardel", Diego debuta como actor de cine

El día que Maradona debutó como actor




Alejandro Dolina y Maradona en una escena de la película. "Trabajar con él fue muy divertido", dice Dolina. "Teníamos la sensación de que iba a irse en cualquier momento..."


Recuerda Alejandro Dolina que una noche de invierno en Punta del Este hacía "como 20 grados bajo cero". Estaban por filmar una escena de la película El día que Maradona conoció a Gardel donde Diego y él debían entrar a un bar. Solos en la intemperie, mientras esperaban la orden del director, Maradona sorprendió a Dolina con una propuesta indecente: "Che, ¿y si nos rajamos?". Hacía pocos meses que Diego Maradona se había calzado por segunda vez la 10 de Boca Juniors, y su vida, por aquel entonces, corría con una tranquilidad poco habitual. Cumplía con la rutina de los entrenamientos en las canchas del Hindú Club (hasta donde se corrió la producción para filmar algunas escenas del filme), volvía a casa para las comidas, hacía gimnasia por su cuenta y le quedaba tiempo para poner su mejor perfil para las cámaras. Eran otros tiempos para él.










Ahora, aunque quizá goce de horas libres como para ponerse a actuar, no debe tener resto como para zambullirse en la ficción de una película: está procesado en una causa judicial, no entrena ni juega en Boca (aunque todavía no se desvinculó totalmente), su mejor amigo y apoderado (Guillermo Coppola) está en el penal de Dolores, su figura ganó unos kilos de más. No se lo ve de humor.

Aunque su figura ya había aparecido en Héroes con la pelota al pie, es en El día... donde Diego debuta como actor. Dolina argumenta que "utilizando cierta perceptiva poética se puede decir que Maradona es otro como Gardel". Luego asume: "¿Yo? Yo hago de Dolina transitando por el destino de un ángel caído. Mi misión en la película es cuidar a Gardel, pero la verdad es que finalmente lo descuido".

Dolina, que no verá la película hasta esta noche, dice que aceptó participar en ella "porque me gustó mucho la vecindad de Diego y de Gardel". La vecindad de Diego, sobre todo, a quien se atreve a describir como un buen actor. "Por empezar es una persona expresiva, que habla con cierto relieve", justifica. "Hay ciertos sectores de la juventud que suelen hablar de un modo estudiadamente impersonal. Maradona no tiene esos defectos. Hizo su papel mejor de lo que se esperaba, mejor de lo que se puede esperar de un futbolista." Un tanto afectado por las últimas novedades (la detención de Guillermo Coppola, íntimo amigo del jugador), Dolina supone: "No creo que Diego sea feliz. Los problemas que él afronta suelen acarrear desdichas". Retoma: "Trabajar con él fue muy loco y muy divertido. Si bien todos teníamos la sensación de que iba a irse en cualquier momento. Un futbolista profesional siempre tiene los minutos contados. Estaba en pleno entrenamiento cuando filmábamos y nos daba no sé qué equivocarnos y repetir tomas porque nos parecía que le arruinábamos su carrera".

Jura Dolina que Maradona jamás estuvo de mal humor durante el rodaje. "En ningún momento sentimos que estábamos trabajando con una estrella. Es un muchacho simpático, un tipo muy agudo. No digo sabio pero sí inteligente. Se había enterado de que yo conocía a Ernesto Sábato y con una inocencia conmovedora me hizo preguntas sobre él".

"Hay ciertas personas que mejoran el universo, como Sabato, como Maradona, como Gardel "dice Dolina". En ese sentido está bien tener ídolos. Está claro que son seres humanos pero han alcanzado un nivel de excelencia en sus actividades que los hace merecedores de una cierta admiración, que no es para cualquiera." Sigue riendo Alejandro Dolina cuando vuelve sobre la noche de los 20 grados bajo cero. "Yo imaginé lo que podía haber sucedido: el director daba la orden y no entraba nadie. Nos habíamos ido para siempre."


Fernanda Iglesias