Viernes 06 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina

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LAUREN BACALL

"No soy una mujer dura"

A los 72 años, la viuda de Humphrey Bogart vuelve al cine de la mano de Barbra Streisand. "Mi marido era un sentimental", dice la actriz.












¿Bogart tenía algo que ver con su imagen pública? Nada. La gente lo imaginaba como un tipo duro, pero no lo era. Era un sentimental, un hombre muy emocional.

¿Alguien más, de entre los famosos de Hollywood a los que frecuentó, sufría también este divorcio entre imagen privada e imagen pública? Katie Hepburn tenía toda la fortaleza de carácter que aparentaba, pero era a la vez emocionalmente frágil. Spencer Tracy llevaba dentro una oscuridad que no solía mostrar. Creo que la mayor parte de nosotros elige la actuación porque queremos aparentar ser otras personas.

Usted es judía, aunque pocos lo saben. ¿Se encontró en Hollywood con muestras de antisemitismo? Howard Hawks, que me dirigió junto a Bogart en Tener y no tener, era antisemita. Estaba tan asustada... Yo tenía 19 años, carecía del más mínimo coraje, y además se trataba de mi debut en cine. Si Hawks descubría que yo era judía... Le dije a mi agente: "­Qué hago? Estoy tan nerviosa..." ¿Pensó que iba a despedirla por ser judía? Oh, sí.

Siempre tuvo imagen de comehombres. ¿Los hombres se intimidan ante usted? A menudo. Pero es su culpa, no mía. Existen preconceptos sobre mí debido a papeles que interpreté, y además muchos hombres son inseguros. Si un hombre la tiene clara, no hay problemas. Hay actrices a las que no voy a nombrar que a pesar de su imagen de vírgenes perfectas estaban hechas de acero. Yo, que parezco ser dura, soy más bien todo lo contrario.

Actúa en El Espejo Tiene Dos Caras, dirigida y protagonizada por Barbra Streisand. ¿Por qué eligió ese proyecto para volver? Era un papel magnífico. Hago de la madre de Barbra. Y además pensé que iba a ser divertido ser dirigida por una mujer.

¿Es diferente ser dirigido por una mujer? Es diferente ser dirigida por una persona con la que también actuás. De tanto en tanto ensayábamos juntas, y ella me marcaba algo y yo tenía que pensarlo dos veces, porque no se trataba simplemente de otro actor sugiriéndote algo: era el director. Tenía que recordármelo cada dos por tres.

¿Su papel tiene algo que ver con la verdadera madre de Streisand? Ella me dijo que algunas cosas de mi diálogo le recordaban a las que su madre decía. Pero uno no puede ponerse demasiado personal en una película. Si ella me viera como su madre real algo funcionaría mal, porque yo no estoy recreándola sino inventando un personaje.

Streisand tiene reputación de ser una mujer difícil.

Yo también. Me han acusado de ser difícil precisamente cuando no lo era. Supongo que lo mismo debe haber ocurrido con Barbra. Yo pongo el 150 por ciento de mi capacidad en cada cosa que hago, y por supuesto espero lo mismo de cualquiera que trabaje conmigo. Barbra supervisaba cada aspecto de la película, cada cosa que yo vestía, cada aro, cada anillo, cada media, cada color. Te mantenía en guardia. Mejor que supieras lo que estabas haciendo...

Además de la película con Streisand, también filmó este año una comedia, My Fellow Americans. Ha sido un año movido...

De aquí en más me gustaría trabajar como lo hice este año. La gente en Hollywood es muy voluble, y no quiero sentarme sobre mis laureles. ¿Qué voy a hacer, dar cenas, fiestas, ir a cenar afuera? Sería muy aburrido. La gente que trabajó toda su vida se muere si para. Y yo no tengo ninguna intención de hacer eso.

Usted fue criada por una madre soltera.

Yo misma he sido una madre soltera la mayor parte de mi vida. Para mí eso es lo normal. Uno no puede tomar el lugar del padre, aunque Dios sabe bien que lo intentamos. Creo que todos los niños se ven mutilados de alguna forma si no tienen a uno de sus padres. Yo lo fui, y creo que mis hijos también. Pero es mejor tener un padre a no tener ninguno.

En Nuestros Años Felices, el personaje de Barbra Streisand se enfrentaba al Comité de Actividades Antinorteamericanas, cosa que usted hizo en la vida real.

Los actores tenemos tanto derecho como cualquiera a tener nuestra opinión. Yo la tengo. Barbra también.

Fue valiente de su parte.

O idiota. Un montón de gente creyó que yo era comunista. Soy liberal en el sentido literal del término: creo en el respeto de las libertades individuales. Y estoy orgullosa de ello.

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