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Viernes 06 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina |
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INSUFICIENTE. Para la asesora, el camino es bajar más los costos laborales |
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Carola Pessino, la asesora laboral del ministro de Economía, reconoció que en los últimos dos años el salario real bajó entre el 10% y el 15%. También precisó que el sector donde más se sintió la caída de los ingresos es el de los trabajadores contratados a partir de 1994. Además, volvió a sostener que la mejor manera de acabar con el desempleo es reduciendo los costos laborales totales, y minimizó la influencia que tiene para generar empleo la inversión y el aumento de la producción.
La economista realizó esas afirmaciones durante un seminario sobre Políticas para el Empleo, organizado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y la Fundación Konrad Adenauer.
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Pessino -con documentos oficiales a la vista- informó que "en los últimos 2 años el salario real bajó poco, solo entre el 10 o 15 %". Luego, en declaraciones a Clarín, precisó que la baja del costo laboral, que se compone del salario y las cargas sociales, descendió el 15 % y el salario real de bolsillo el 10%. "Esto no significa que hayan caído todos los salarios. Donde más se verificó la caída es entre los nuevos trabajadores, contratados después de 1994." Para la asesora de Roque Fernández, la evolución del empleo depende "fundamentalmente del costo laboral, y no tanto de la variación del producto bruto". Y sentenció: "Las políticas de crecimiento no van a bajar el desempleo. Eso depende de que disminuyan los costos laborales". La asesora ministerial agregó que "si hubiese flexibilidad en los salarios, por el exceso de oferta de trabajadores, las remuneraciones de los trabajadores tenderían a bajar. No es que el Estado propicie la baja de salarios. Sería un hecho del mercado. Pero si los salarios caen lentamente, por la rigidez laboral, no podría absorberse el desempleo". La pregunta de millones -¿Que garantía hay de que la baja de los costos laborales y del salario generen un mayor empleo y no simplemente produzcan un aumento de los beneficios empresariales?, le preguntó un asistente al seminario. -En muchos casos permitiría a las empresas recuperar sus rendimientos y en otros generaría mayores rentabilidades. Eso estimularía a las empresas a invertir y con ello habría más demanda de trabajadores, respondió Pessino. Pessino sugirió que sería conveniente discriminar la encuesta de desempleo que realiza el INDEC porque, según ella, habría "un efecto riqueza que explicaría parte de la desocupación actual ": se trata, dijo, de trabajadores que no están dispuestos a ser empleados a un salario más bajo que el que tenían cuando estaban ocupados. Y mientras están desempleados, viven de ahorros anteriores o de ingresos de otro integrante del grupo familiar. "Así como hay trabajadores desesperanzados que se retiran del mercado laboral porque no consiguen empleo por sus bajas calificaciones, hay otros que no se quieren acostumbrar a empleos con salarios menores. Y la encuesta debería diferenciar las causas del desempleo, porque son variadas", aseguró. Pessino se detuvo en el análisis del aumento de la oferta laboral de los últimos años en la Argentina. Lo atribuyó, en gran parte, a la incorporación de la mujer en la fuerza laboral. "En 1974, solamente trabajaba una de cada tres mujeres y ahora trabaja una de cada dos. Y el incremento potencial de la participación femenina todavía es muy grande." Varios puntos de la tasa de desempleo se explican por la mayor participación femenina en el mercado de trabajo. "Y como ese proceso es irreversible, hay que buscar el mayor empleo por el lado de eliminar las rigideces y costos laborales." Nuria Susmel, especialista laboral de FIEL, precisó, en base a la experiencia argentina, que el crecimiento económico es insuficiente para solucionar el desempleo. Los estudios indican, dijo, que con una baja del costo laboral del 10 %, se tardaría 9 años en alcanzar niveles normales de empleo. En cambio, si cayeran el 50%, la velocidad del ajuste sería de tan solo 2 años. Juan Luis Bour, también de FIEL, acotó que las migraciones laborales de otros países juegan un rol esencial en los procesos de ajustes en el mercado del trabajo. Es así, dijo, que el seguro de desempleo traba los procesos migratorios, porque incentiva al trabajador desocupado a permanecer en su lugar de origen y a no desplazarse hacia otras zonas, que podrían necesitar mano de obra. |
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ISMAEL BERMUDEZ |
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