Viernes 06 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina

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Economía

LA SITUACION LABORAL: DICEN QUE ES PARA LOGRAR MAYOR COMPETITIVIDAD

El recorte de los ingresos se da en todos los niveles laborales

Las empresas recortaron horas extras y firmaron convenios más flexibles, con menor reconocimiento a la antigüedad · En el sector gerencial, cambiaron ejecutivos maduros por jóvenes con salarios más baratos







En los últimos dos años el salario real cayó un 10%





La reducción de los salarios puede ser directa o indirecta. La primera opción es la más brusca: es cuando los empresarios desconocen los convenios pactados con los sindicatos y renegocian, desde una posición de fuerza, la baja lisa y llana del sueldo. Por el momento, en la Argentina hay pocos ejemplos de este tipo. La otra manera es más sutil, pero resulta igual de efectiva a la hora de contabilizar gastos laborales. Y el asalariado lo percibe con el mismo rigor a la hora de cobrar.

Daniel Funes de Rioja, asesor laboral de la UIA, descartó que los empresarios hayan bajado salarios en forma directa. "Nadie negó los salarios de convenio", dijo a Clarín. Pero destacó los distintos factores que tiraron hacia abajo muchos sueldos: Las industrias de punta bajaron sus costos por productividad, recorte de horas extras y rebaja de las cargas sociales. Pero no lo suficiente aún como para ser competitivas frente a las de otros países.

Los convenios laborales de las empresas recién radicadas, como algunas automotrices y autopartistas, arrancaron de cero, con nuevos convenios colectivos, más flexibles. Eso significa mayor productividad por salario.

Los convenios colectivos de 1973-75, pactados según el sistema "fordista" de ultractividad, introducían un incremento por antigüedad que agregaba al salario de 1% a 1,5% por cada año laborado. En trabajadores con 15 años de antigüedad, significa un adicional de 20% o 25% sobre el básico. En los nuevos convenios, el reconocimiento por antigüedad es mucho más bajo.

Entre fines del 95 y principios de este año, muchas empresas afectadas por la recesión apelaron a recortes indirectos: supresión de horas extras y de premios. O ataron esos incentivos a una eventual mejora de la productividad.

También arriba

Hacia arriba de la nómina, las cosas no fueron mejores. Decenas de empresas grandes decidieron ajustar costos desprendiéndose de capas enteras de gerentes. O remplazándolos por otros, más jóvenes y peor pagados. "El ejemplo más típico es el del gerente que gana entre 50 y 70.000 dólares anuales, que es remplazado por profesionales más jóvenes, más agresivos, con sueldos en el orden de los 40.000 dólares", graficó Alberto Armoni, uno de los principales "head hunters" (cazadores de cabezas) de la Argentina.

La tarea de Armoni consiste en buscar ejecutivos. Y vio en estos años el proceso de cambio, sobre todo en la banca y en las empresas privatizadas. "En muchos casos de reingeniería, los empresarios siguieron la tendencia mundial: eliminar capas intermedias de gerentes y dar más responsabilidad a los grupos de trabajo". Los matices que generaron estos cambios fueron muchos: Los nuevos ejecutivos entran con un cargo menor. Tienen menos experiencia, poco más de 30 años y buenos antecedentes estudiantiles. Pero entran con más responsabilidades que sus antecesores.

Tienen un menor ingreso fijo. Las ganancias extras pueden llegar a un tercio de su sueldo fijo. Pero están directamente ligadas a su éxito profesional.

La consecuencia de achicamientos y fusiones de empresas es que cientos de ejecutivos de edad intermedia quedan en la calle. Y la dureza del mercado produce una deflación de sus salarios, ante las dificultades para reinsertarse.



LUIS CERIOTTO