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Viernes 06 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina |
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DE VISITA EN TOKIO. El canciller japonés, Yukihiko Ikeda, y Roque Fernández. |
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Los funcionarios del Ministerio de Economía no pierden ninguna ocasión para seguir colocando títulos de deuda pública en los mercados internacionales. Apenas presentado en Tokio el flamante "bono samurai", por el equivalente a 450 millones de dólares, ya tienen todo listo para una nueva emisión que será anunciada en los próximos días: 400 millones de dólares en un bono en liras italianas, a 10 años de plazo, a una tasa cercana al 9% anual.
La excesiva liquidez que existe actualmente en el mercado mundial de capitales aumentó la predisposición de los grandes bancos de inversión para prestarle a la Argentina.
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Cien años Hasta un punto tal llega ese interés, que hace pocos días Economía recibió en Buenos Aires una propuesta para emitir un bono global a 100 años de plazo. La oferta quedó momentáneamente descartada, por cuanto los funcionarios argentinos consideraron que ese plazo, si bien podría ser una buena señal para los mercados, es demasiado largo. "Nuestra expectativa es que las tasas van a seguir bajando en el mediano plazo", dijo a Clarín el subsecretario de Financiamiento, Miguel Kiguel. Este funcionario es quien se encarga de seguir arrimando los fondos que necesitará la Tesorería para cerrar las cuentas públicas del año próximo. La colocación en liras, que se conocerá oficialmente de un momento a otro, se suma a los 500 millones del bono en dólares anunciado esta semana en Buenos Aires. Y también a una parte, exactamente la mitad, de la colocación del samurai: el 50% del producido por este título se computará como un anticipo del plan de financiamiento para 1997. Con la otra mitad de este bono en yenes se completó el cupo de emisión adicional de deuda que autorizó el Congreso para cubrir los baches fiscales de 1996. La colocación a cuenta de 1997 está llevándose a cabo gracias a un decreto de necesidad y urgencia, firmado por el presidente Carlos Menem, que le permite a Economía aprovechar la predisposición del mercado para emitir hasta 2.000 millones de pesos en bonos de distintas denominaciones. El ministro Roque Fernández aseguró que esos recursos no se usarán para pagar las cuentas de este año, sino que se mantendrán "congelados" entre las reservas del Banco Central. Kiguel está en Tokio acompañado por el director de Negociaciones Crediticias, Federico Molina, y por el delegado de la representación financiera argentina en los Estados Unidos, Daniel Martin. Con ellos recorrió varias ciudades del interior del Japón presentando las proyecciones financieras para 1997, como parte de la estrategia de colocación del bono samurai. Entre otras cosas, Kiguel reveló que su intención es colocar nueva deuda a un plazo que oscila entre 5 y 10 años, fundamentalmente porque se propone refinanciar el pico de vencimientos que se producirá entre el 2000 y el 2001. También señaló que hasta marzo del año próximo no habrá ninguna nueva emisión de títulos en moneda japonesa. Por último dijo que el bono samurai le permitirá a la Argentina ingresar a un mercado de pequeños inversores nipones al que hasta ahora solo había tenido un acceso limitado a través de colocaciones en euroyenes. |
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JORGE VELAZQUEZ Enviado especial |
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