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Viernes 06 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina |
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La jefa. Madeleine Albright. |
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NUEVA YORK (Especial para Clarín).- La embajadora de los Estados Unidos en la ONU, Madeleine Albright, fue designada ayer como la nueva jefa de la diplomacia de la primera potencia mundial.
El presidente Bill Clinton, quien hizo el anuncio a los periodistas, deberá hacer el nombramiento oficial tras pasar por el trámite formal del respaldo parlamentario. Albright, como nueva titular de la Secretaría de Estado, remplazará a Warren Christopher, quien renunció inmediatamente después de la reelección del mandatario demócrata en los comicios de noviembre.
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Clinton nombró además al republicano William Cohen como secretario de Defensa y a Sandy Berger para suceder a Anthony Lake, quien asumirá como nuevo director de la CIA. Todas las designaciones deberán ser confirmadas por el Senado, aunque no se espera oposición de los republicanos, que dominan la Cámara. Con la designación de Albright, Clinton hizo historia, no solo porque será la primera mujer con ese cargo, sino también la que llega más alto en la jerarquía estadounidense, ubicándose con su rango en el tercer lugar en el orden de sucesión, después del vicepresidente y del titular de la Cámara de Representantes. Tributo a las mujeres Para los analistas, el ascenso de esta vigorosa mujer, amiga cercana del matrimonio Clinton, divorciada y madre de tres hijas, es una especie de tributo para el electorado femenino, que ayudó al presidente a conquistar su reelección. La propia Albright ha estado trabajando por su candidatura. Su firme oposición a un segundo término de Butros Ghali en la ONU, le permitió ganarse la adhesión de los más recalcitrantes republicanos. Después de todo, la embajadora tiene mejor reputación como diplomática en los círculos políticos de Washington que entre los embajadores en Nueva York, quienes en los pasillos de la ONU la llaman "half-bright" (medio brillante). Tal vez, el mote se lo haya ganado por su estilo de confrontación, que exhibe sin problemas frente a las cámaras de televisión, cuando tiene que hablar contra Saddan Hussein, Muhammar Khadafi o Fidel Castro. Hace poco, la propia Albright reconoció que "no soy brillante, pero soy muy trabajadora", un comentario que circuló profusamente por la ONU, donde la embajadora, una experta versada en política internacional, hizo recién sus primeras armas en el difícil arte de la diplomacia. Muchos dicen que Albright practica la diplomacia de la joyería, porque siempre anda con un escudito alusivo a los temas que está tratando. Por ejemplo, una vez que la prensa iraquí la tildó de "serpiente nocturna", la embajadora no dudó en colgarse una víbora en su chaqueta. En su oficina guarda como trofeo una escoba que le envió uno de sus destractores que la trató de bruja, por oponerse al levantamiento del embargo contra Irak. Albright nació hace 59 años en Checoslovaquia, como Marie Korbelova. Pero a los 11 años, su padre -un diplomático disidente- buscó refugio político en los Estados Unidos. La familia se instaló en Colorado, donde la joven Madeleine perdió totalmente su acento eslavo. Albright nunca olvidó el origen de su familia, por lo que destinó gran parte de su carrera a la promoción de la democracia en los países de Europa del Este. Esta región del planeta fue su especialidad en su vida académica, que comenzó con un doctorado en la Universidad de Columbia. Solo en la ONU, Albright comenzó a familiarizarse con América latina, particularmente sobre Haití, por el envío de la misión norteamericana para reinstalar el gobierno de Jean Bertrand Aristide, y luego, sobre Cuba, cuando La Habana derribó dos avionetas de exiliados cubanos sobre aguas internacionales. Sus elocuentes comentarios sobre la falta de "cojones" del régimen de Castro, la convirtieron en una heroína en Miami. "El hecho de que ella no haya sido una especialista en América latina no es necesariamente negativo para la región", dijo a Clarín Susan Kaufman, de la Sociedad de las Américas. "Lo que es bueno para Latinoamérica es que ha estado extremadamente involucrada en la promoción de la democracia y la economía de mercado". |
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MARINA AIZEN |
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